Bienal reinaugura el “Patio Alvarado”

27 de Abril de 2019

El sábado 27 de abril, desde las 11:00, la Bienal de Cuenca reaperturó la exposición permanente "Patio Alvarado", un proyecto museográfico dedicado a recuperar una parte del legado fotográfico de José Antonio Alvarado (1884-1988), artista y hombre de negocios, quien dio forma a la actual casa-sede de la Fundación Municipal Bienal de Cuenca (Bolívar 13-83 y Esteves de Toral).

    Originalmente abierto en abril de 2017, “Patio Alvarado” es una exhibición permanente, que fue desmontada en noviembre para acoger una parte de la muestra oficial de la XIV Bienal de Cuenca.  "Y ahora –señala Cristóbal Zapata, curador del proyecto y director de la Bienal– lo reponemos aumentado, con nuevas fotos y un nuevo diseño museográfico".

    La exhibición incluye, además de las fotografías de Alvarado, el documento audiovisual "Paseo por la Luz", dirigido por Johanna López, que constituye al mismo tiempo un retrato del personaje y de la casa, y algunos de los objetos e instrumentos que fueron del laboratorio de José Antonio Alvarado, y otros pertenecientes a la colección de Gustavo Landívar H.


José Antonio Alvarado

Relojero, librero, importador y comerciante de diversos productos, entre otros, cámaras y materiales fotográficos, José Antonio Alvarado no solo aportó de un modo decisivo al desarrollo de la fotografía cuencana con su oferta de cámaras y accesorios fotográficos, sino que él mismo fue uno de los pioneros de la fotografía local. Capturando su entorno familiar con una sensibilidad particular, Alvarado se convirtió en el cronista gráfico de su hogar.

    

La Casa de la Bienal

Tanto en su fachada como en la decoración interior este edificio debe su forma a José Antonio Alvarado quien en 1907 adquirió el inmueble y lo rediseñó conjugando su personal comprensión del espacio y de la luz con sus requerimientos empresariales. Teniendo como modelo postales de procedencia europea, Alvarado decoró las paredes de la casa con murales de regusto bucólico, mientras los profusos apliques de papel tapiz y latón policromado que exornan el edificio obedecen a que importaba y expendía estos materiales, de manera que la casa, además de ser el domicilio de la familia Alvarado Ochoa, funcionó también como un gran catálogo de láminas de latón para cielorrasos, y marcos para puertas y ventanas.

    En 1994 el Consejo Cantonal declaró este edificio bien patrimonial y  pasó a ser la sede administrativa de la Bienal. Su intervención-restauración, a cargo de los arquitectos Max Cabrera y Gustavo Lloret, se llevó a cabo entre enero de 2006 y diciembre de 2009.



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