CARLA AROCHA y STÉPHANE SCHRAENEN


(Caracas, 1961)
(Amberes,1971)

Viven y trabajan en Amberes, Bélgica.

Intervalo, instalación de sitio con materiales diversos, 2018


Carla Arocha y Stephane Scharaenen conceden gran importancia a la experiencia perceptiva. Lo que se ve, lo que se refleja y lo que queda omitido en el espacio o en la imagen tiene un significado especial en la estructuración del sentido de lo real y lo virtual. En sus obras ocultan deliberadamente el estilo artístico personal y el gesto individual mediante el empleo de métodos de producción industrial y materiales como acero, vidrio, espejos o esmalte. Con frecuencia, el punto de partida para sus objetos y esculturas abstractas lo constituyen fotografías de objetos cotidianos. Sus obras involucran al espectador en un sutil juego de percepción: la materialidad se imbrica con la inmaterialidad; la presencia física del objeto con su idea mental.

    En el Museo de la Universidad de Cuenca reunidas bajo el título Intervalo, los artistas llevan a cabo un doble ejercicio de inserción: el primero, Testigo, es una instalación compuesta por una banda de discos especulares –que aluden a las dilataciones de la pupila–, que al atravesar diagonalmente el espacio interactúan con la arquitectura neoclásica del lugar dominado por sus columnas de estilo dórico, antigua y originalmente sede de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cuenca. Con la otra serie de obras expuestas puertas adentro, la pareja se propone un diálogo con la colección de arte precolombino del Museo –particularmente con las figuras antropomórficas–, al tiempo que introducen copias en miniatura de sus trabajos anteriores además de pequeños dibujos y fotografías en el espacio museográfico provocando unas fricciones y conexiones inesperadas.


(Caracas, 1961)

(Antwerp, 1971)

They live and work in Antwerp, Belgium.

Interval, site-specific installation with diverse materials, 2018


Perceptive experience is central to Carla Arocha and Stephane Scharaenen: what is seen, what is reflected, and what is left out in a space or image is crucial to the structuring of the meaning of the real and the virtual. Personal artistic style and individual gesture are deliberately concealed in their works by means of industrial production methods and materials like steel, glass, mirrors, and enamel. The point of departure for their abstract objects and sculptures is often photographs of everyday objects. Their works engage the viewer in a subtle play of perception: materiality mingles with immateriality, and the physical presence of the object with its mental representation.

    At the University of Cuenca Museum, the artists present Intervalo [Interval], a double exercise in insertion: the first, Witness, is an outdoor installation of mirrored disks —a reference to the pupil’s dilations— Placed across the space diagonally, the disks interact with the Doric columns of the museum’s neo-classical architecture, originally the site of the university’s medical school. The second is a series of works further in the museum. Here, the artists posit a dialogue with the museum’s collection of pre-Columbian art —its anthropomorphic figures in particular— and miniature copies of the duo’s earlier works, as well as small drawings and photographs of their authorship, giving rise to startling frictions and connections.


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