ILICH CASTILLO


(Guayaquil, 1978). Reside y trabaja en Guayaquil.

Comandos imperativos


Ilich Castillo concentra su trabajo en la identificación, recopilación y organización de anomalías sistémicas y patrones de incertidumbre insertos en la realidad que permiten una percepción subyacente de nuestra experiencia con el mundo. Los materiales, objetos y documentos que conforman su obra son identificados y extraídos de la trama urbana y natural, gracias a la observación constante y meticulosa de la cotidianeidad. Estos representan accidentes que delatan su disfuncionalidad y anacronismo en el entorno, indicios detectados por el artista durante sus caminatas. 

    A partir de imágenes y diagramas de múltiples fallas geológicas, el proyecto Comandos imperativos se propone abordar algunos tipos de ecuaciones que reactivan la idea del sometimiento y manipulación de fenómenos en apariencia intangibles. La propuesta está conformada por 36 bocetos para esculturas realizados sobre páginas de libros técnicos y científicos, y por varias piezas tridimensionales realizadas en madera y concreto, con las que el público podría interactuar porque son transformables pero lo debe hacer por cuenta y riesgo propios porque su manipulación es peligrosa por el enorme peso que acarrean. Es un gesto propio de las estrategias que pone en práctica el artista, es su exploración de cómo se corrompen los sistemas, en este caso, el modelo participativo que invade al arte contemporáneo desde sus orígenes en los años sesenta.


(Guayaquil, 1978); he lives and works in Guayaquil

Comandos imperativos [Imperative Commands]


Ilich Castillo’s work revolves around the identification, compilation, and organization of systemic aberrations and patterns of uncertainty that enable an underlying perception of our experience in the world. The materials, objects, and documents he uses are identified and removed from the urban and natural grid pursuant to constant and meticulous observation of his daily environment. They represent accidents that expose the dysfunction and anachronism of the environment—clues that the artist detects during his walks. 

    Comandos imperativos [Imperative Commands] looks to images and diagrams of geological faults to address equations that reactivate the idea of subjugation and manipulation of seemingly intangible phenomena. Specifically, the proposal consists of thirty-six sketches for sculptures—sketches rendered on pages of technical and scientific books—and of a number of three-dimensional pieces in wood and concrete. While the three-dimensional works are designed for interaction (they are transformable), the public must do so at its own risk: because so heavy, the works can be dangerous. That gesture typifies Castillo’s strategies as he explores how systems degenerate, in this case, the system of the participation model that has been prevalent in contemporary art since the sixties.

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