Denunciar de otra forma


A la calle, a la plaza, a cualquier lugar público donde se escuche nuestra voz de protesta. Es que la cola que ha traído la corrupción y lo perverso del gobierno anterior nos deja a todos estupefactos. El fardo es pesado de cargar y desarmar más aún cuando quedan demasiadas señales de que los cambios son superficiales y que siguen enquistados en el poder los mismos de hace una década.

Publicado en El Comercio

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