VII


[noviembre 2001 - enero 2002]

Bajo la dirección ejecutiva del arquitecto Enrique Malo Abad, la Bienal vuelve a tener un título (Globalización, nomadismo e identidades), aunque, paradójicamente, no tiene una tesis o texto que lo respalde.

    Por primera vez los curadores nacionales e internacionales son nombrados como tales. Entre ellos destacan: Agnaldo Farias (Brasil); Irma Arestizábal (Argentina), Virgina Pérez-Ratton (Costa Rica), Álvaro Medina (Colombia), Manuel Álvarez Lezama (Puerto Rico), Alicia Haber (Uruguay) y María Luz Cárdenas (Venezuela). Los comisarios de la representación ecuatoriana son tres cuencanos: Eudoxia Estrella, Diego Jaramillo Paredes y Carlos Rojas Reyes.

    Para la premiación se optó por conceder tres premios exentos de jerarquías.

    Entre las exhibiciones paralelas destacan la muestra de arte electrónico argentino curada por Graciela Taquini; la exposición dedicada al escultor uruguayo Ricardo Pascale, otra del pintor colombiano Omar Rayo, y la colectiva de inspiración duchampiana El objeto del arte, obras sobre papel curadas por el comisario e historiador español Javier Maderuelo. 

Los números: 21 países, 145 obras, 84 artistas 

El jurado: El crítico y curador cubano Gerardo Mosquera, el crítico y curador peruano Gustavo Buntinx, la crítica y curadora ecuatoriana Mónica Vorbeck, y los artistas Rogelio Polesello (Argentina) y Enrique Tábara (Ecuador).

Los premios: «Sin título», del artista mexicano Francisco Larios Osuna; Olvidados, de la mexicana Teresa Margolles, e Itinerarios, de la artista argentina Matilde Marín.

Bienal
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