Experimentar lo experimental


Este libro recoge textos, cartas y entrevistas de Hélio Oiticica durante veinte años de su actividad artística (entre 1959 y 1979), documentos fundamentales para conocer uno de los más excitantes derroteros que experimentaron las artes visuales en el siglo pasado. Artista que sondeó distintos lenguajes, e inspiró a músicos y escritores, Hélio es una de las figuras cruciales de la vanguardia brasileña entre los años sesenta y setenta.  En el prólogo,  la poeta argentina Bárbara Belloc, una de las traductoras del libro, señala que Helio constituye un “animal de esa raza fabulosa de artistas exploradores, grafómanos ingobernables y afirmados (por fuerza del afecto) en el límite del arte, o de la frontera vida-arte-pensamiento, encontró su linaje entre los nombres que a menudo cita: Artaud, Schwitters, Malevich, Cage, McLuhan, y también entre sus pares Lygia Clark, Ferreira Gullar, Lygia Pape y Mário Pedrosa, el núcleo u ojo de la tormenta que desataron en Brasil a mediados de la década de 1950 y hasta entrados los años 80, ellos, desde las artes visuales, junto con Rogério Duarte, Waly Salomão, Torquato Neto, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Os Mutantes, Glauber Rocha e Ivan Cardoso (digámoslo sin más: un puñado de genios), vía las contravenciones del Tropicalismo, la poesía autogestionada y el lado B del Cinema Novo. En el caso de Hélio, además, con la plusvalía de la “escuela” para el descubrimiento del cuerpo que le proporcionó la comparsa sambista del morro de la Mangueira y sus derivas eróticas por la favela y las “zonas rojas” de Río de Janeiro, Nueva York y Londres, la ruptura radical con el entorno burgués y la asidua convivencia, así como con otros artistas, que son desclasados porque ejercen actividades marginales al trabajo productivo alienante, con ladrones, traficantes y bandidos”.


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